Invitamos a los jóvenes a descubrir a Dios. A adherirse a principios espirituales, ser fieles a la religión que los expresa y aceptar los deberes que se desprenden de esta adhesión. Nuestro enfoque educativo ayuda a los jóvenes a trascender el mundo material e ir en busca del sentido y valor de la vida.
Para alcanzar este crecimiento, proponemos a los jóvenes que asuman un código de ética personal, expresado en una Ley y una Promesa, que destacan el: Honor, la Confianza, la Lealtad, el Servicio, la Generosidad, la Alegría, la Honestidad y el Amor; posibilitándoles el:
Reencuentro con la Esperanza
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